Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
Con reforma electoral se termina con reparto de huesos en el Congreso

Agencia Parlamento y Debate.- A la espera de que llegara la iniciativa de Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheunbaum, que presumiblemente llegaría a la Cámara de Diputados, como cámara de origen, todo hace pensar que se presentará sin el aval de los Partidos Verde Ecologista de México, y del Trabajo.
La presidenta Sheinbaum lo dijo muy claro en diversas ocasiones que no tenía caso presentar una reforma descafeinada o desdibujada, que mantuviera las listas de representación proporcional de la Cámara de Diputados y el Senado de la República, porque ello significaría mantener los privilegios que tienen actualmente las cúpulas o las dirigencias partidistas para proponer en dichas listas a los propios dirigentes o sus más allegados. Es decir, que con la iniciativa se termina con el reparto de huesos políticos en el Congreso de la Unión.
Los ejemplos sobran, el caso más notorio es el de Alejandro Moreno (Alito), dirigente nacional del PRI que en el 2024 fue el primero en ponerse en la lista de los plurinominales para asegurar su escaño en el Senado de la República. En el 2018 se dio el caso de que por acuerdo del PAN y PRD, Miguel Ángel Mancera fue senador plurinominal por Acción Nacional, y Xochitl Gálvez, por el Sol Azteca.
Otro caso emblemático fue el propio PRD que durante gran parte de su existencia, las corrientes se peleaban a muerte los primeros lugares de las cinco circunscripciones territoriales para asegurar sus candidaturas plurinominales, imponiéndose casi siempre la corriente de Nueva Izquierda, la de los llamados Chuchos, porque se adjudicaban la mayor representatividad de consejeros en los Congresos del Sol Azteca, situación que fue desmentida en los hechos, porque en cuanto Andrés Manuel López Obrador creó Morena, la desbandada fue tal, que el PRD quedó como mero cascarón con Jesús Zambrano y Jesús Ortega a la cabeza, que al unirse a la derecha prianista, finalmente terminaron como enterradores de ese partido político.
Si bien en principio las llamadas pluris permitieron precisamente esa pluralidad que permitió en su momento llegar al Congreso de la Unión a partidos políticos que representaban minorías ante el aparato avasallador del PRI por allá de finales de los 70, permitiéndose la legalización, por ejemplo, del Partido Comunista de México y su estela de partidos de izquierda después, al lograr tener curules en la Cámara de Diputados, pero al final terminó convirtiéndose en cotas de poder de las dirigencias partidistas.
Cuotas que se debían a su dirigencia o incluso más allá, al presidente de la República en turno, porque era él quien, en última instancia, palomeaba las listas de los candidatos, es decir, eran diputados y senadores muy cercanos al poder político, y muy alejados de los intereses del pueblo de México.
Es por ello que la presidenta fue muy clara y contundente “si no la aprueban algunos partidos es porque quieren seguir manteniendo sus listas, pero la gente va a reconocer que no fui a negociar cualquier cosa con el afán de tener una reforma electoral”, con lo que pone en evidencia a los partidos de oposición de seguir privilegiando la designación de candidatos por dedazo y no por la voluntad del voto.
Pero la presidenta va más allá y pone a prueba a los partidos aliados de Morena, el PVEM y el PT, quienes tendrán que demostrar en los hechos si están con el proyecto de cambio político y social que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, o como sería el caso del PVEM que realmente saque a relucir lo que muchos pensamos, que se trata de un partido mercenario y sin escrúpulos, prostituta de la política que se vende al mejor postor y que ha logrado su mayor representación camaral, gracias a su interesada alianza al partido Morena, y siendo uno de los grandes beneficiarios de siempre, de las plurinominales.
El PT que un día dice que sí y al otro dice que no, cuando se trata de un partido que si no fuera por sus alianzas, primero con el PRD y luego con Morena, sería un partido que hubiera perdido su registro desde hace tiempo, sin dejar de lado que también ha sido uno de los grandes beneficiarios o vividores de las curules y los escaños plurinominales.
Por ello la presidenta lanza el reto y deja que asuman su responsabilidad a los partidos que viven, crecen y se han desarrollado gracias a los vicios del actual sistema de partidos, pero parece que en esta ocasión sus maniobras de extorsión no les va a funcionar, porque la presidenta Sheinbaum va con todo y de no pasar la Reforma Electoral, podría apostar por terminar con las alianzas
Si bien la oposición está en su papel de ir contra todo lo que propone Morena, desde una posición muy debilitada por el castigo del voto ciudadano, habría que ver si el PVEM y el PT están dispuestos a asumir los costos políticos de mantener un régimen electoral como el que tenemos actualmente, que privilegia los intereses de las cúpulas partidistas, sobre la representatividad que les puede ofrecer el voto ciudadano.
Por cierto, habría que preguntarles a los principales representantes de la comentocracia que tanto critican la propuesta de terminar con las listas de los plurinominales para que aclaren si están de acuerdo o no de que las cupulas de los partidos políticos sigan siendo quienes determinan quienes encabezan dichas listas.
Hay que precisar que cuando decimos que desaparezcan las listas, es decir, aquellas que disponen las cúpulas partidistas para designar quienes llegarían por la vía plurinominal, esto no quiere decir que desaparece la representación proporcional, porque lo que propone la presidenta Sheinbaum es que lleguen a las cámaras aquellos perdedores que más votos tuvieron, es decir, que no desaparecería la representación de las minorías, que tendría sus espacios de acuerdo al porcentaje de votación de cada partido.
La composición en la Cámara de Diputados quedaría igual, 300 diputados elegidos de manera directa por el voto de los ciudadanos en igual número de distritos, y 200 de acuerdo al porcentaje que obtiene cada partido político, pero no por lista, sino que lleguen quienes hicieron campaña, pero perdieron como segundo o tercer lugar.
Sin embargo, la propuesta de la presidenta Sheinbaum es que sí desaparezcan las pluris en el Senado, con el argumento de que la Cámara Alta tiene representación por cada entidad federativa, manteniéndose los dos senadores por mayoría en cada estado y el mejor segundo lugar, pero también se propone que desaparezca la famosa lista palomeada por las dirigencias partidistas.




