Columna
Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
Solo el pueblo estadounidense podrá detener a Donald Trump

Agencia Parlamento y Debate.- Hoy como nunca el destino de las relaciones internacionales, comerciales y del orden mundial están en manos del pueblo estadounidense, porque es el único que tiene el poder suficiente para frenar los ánimos imperialistas de Donald Trump, pues sólo con su voto en las elecciones intermedias de noviembre próximo podrá quitarle las mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes que hoy ostenta el Partido Republicano en Estados Unidos.
Si los demócratas logran ganar la mayoría en las dos cámaras o cuando menos en alguna de ellas, restarían parte del poder acumulado del presidente de la Unión Americana Donald Trump, que hasta el momento ha hecho todo lo que le viene en gana sin tener ninguna restricción o contrapeso del Congreso estadounidense ni mucho menos de un Poder Judicial que, dada su configuración conservadora, prácticamente han sido inexistentes para el actual inquilino de la Casa Blanca.
Las elecciones intermedias que se llevarán a cabo en noviembre próximo en Estados Unidos, serán definitorias para saber qué rumbo tomará el país con el armamento más poderoso del mundo, incluso habría que pensar en que, si Donald Trump mantiene la mayoría en ambas cámaras, no sería difícil que presentara una iniciativa para poder reelegirse por tercera vez, situación que hasta ahora la Constitución de la Unión Americana no se lo permite.
Por ello, es importante insistir que ni una coalición entre naciones europeas, por ejemplo, o algún otro bloque internacional compuesta por otras naciones, podría hacer frente a la amenaza que representa Donald Trump para el orden internacional, porque por un lado siempre están las intimidaciones de los benditos aranceles, que nos guste o no, siempre representan un impacto negativo para cualquier país que aspira a seguir manteniendo una buena relación comercial con el mayor mercado del mundo.
Cierto que Rusia y China están moviendo sus piezas y están tratando de incrementar sus relaciones económicas, comerciales y políticas con otras naciones, incluso en América Latina como es el caso de Brasil, que ha logrado un mayor intercambio comercial con esas dos potencias, aliviando con ello la dependencia que tienen los países del Continente Americano con Estados Unidos.
Aun así, Rusia y China saben que cualquier cosa que hicieran y pusiera nervioso al Tío Sam, podría incrementar la tensión internacional a la que nadie quisiera llegar, de ahí que al parecer las tres potencias ya hayan delimitado sus zonas de influencia y llevárselas en paz, cada quien con lo suyo.
Ante dicho panorama, la única arma que se tiene para derrotar al trumpismo es el voto ciudadano de los estadounidenses que en noviembre habrán de otorgar su sufragio para definir si hay cambios en las cámaras de su Congreso o siguen manteniendo a flote el buque de guerra que capitanea Donald Trump, con un rumbo cuyas consecuencias serían impredecibles.
Hay datos que nos podrían generar optimismo, ya que, de acuerdo a diversas encuestas realizados por importantes medios de comunicación en la Unión Americana, el magnate de la Casa Blanca está perdiendo fuerza y cada vez va más a la baja, pues en promedio actualmente 6 de cada diez estadounidenses no aprueban las políticas implementadas por Donald Trump.
Parecería que es inminente que cuando menos alguna de las cámaras legislativas de Estados Unidos podrían quedar en manos de los demócratas, lo que significaría un dique para las aspiraciones imperialistas de Trump, pero las encuestas pueden cambiar de un día para otro, pues basta recordar que en las elecciones del 2024 Kamala Harris, candidata demócrata, estuvo a la cabeza de las preferencias del pueblo estadounidense en casi toda la campaña presidencial, pero al final el magnate neoyorquino se impuso con amplia ventaja e incluso ganó la mayoría en ambas cámaras.
Otro aspecto que podría impactar en contra de los republicanos y por ende en la política de Donald Trump, es la guerra sin freno que el habitante de la Casa Blanca ha emprendido en contra de los migrantes indocumentados, misma que se ha convertido en una persecución racial, porque ya no importa si eres o no indocumentado, sino basta el color de tu piel para ser detenido y enviado a los centros de reclusión de indocumentados.
Lo anterior, incluso, sin importar si se es ciudadanos norteamericanos o no, basta con tener piel morena o de otro color que no sea el anglosajón para ser detenido por el temido Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) para exigir que se presenten las identificaciones correspondientes o los documentos que muestren la estancia legal en aquel país, que hay que decirlo, mucho se ha beneficiado de la mano de obra barata que le ofrecen los indocumentados, quienes año tras año, hacen sus aportaciones a la economía norteamericana.
Los actos de fuerza implementados por el ICE a través de sus redadas y en la represión contra manifestantes que salen a las calles a defender los derechos humanos, no son otra cosa que expresiones de la llamada supremacía blanca que nos regresa a épocas que ya pensábamos superadas, como el racismo que predominó en Estados Unidos casi tres cuartas partes del siglo pasado o el Apartheid en Sudáfrica.
Se trata de acciones de represión que ya costaron las vida a dos ciudadanos estadounidenses blancos y la detención arbitraria de miles de manifestantes que se han expresado en contra de las políticas criminales de Donald Trump, donde el magnate neoyorquino ha salido a justificar diciendo que los elementos del ICE accionaron sus armas, por supuestos ataques, que videos hechos virales desmienten, porque los videos demuestran no sólo el abuso de la violencia, sino el uso de la fuerza letal que para nada se justifica.
En lo económico, según un análisis publicado en el New York Times, hasta ahora Trump no ha logrado abordar el descontento económico generalizado que le ayudó a ganar las elecciones de 2024. Trump se presentó a la presidencia con la promesa de “acabar con la inflación”, cosa que hasta la fecha no ha cumplido y si algo le duele a los estadounidenses es el bolsillo.
Otro aspecto negativo para Donald Trump ha sido la de quitar subsidios a los seguros de salud que tienen que pagar los estadounidenses, argumentando que con ese dinero se beneficiaba a los indocumentados, de tal manera que agarró parejo y quitó los apoyos a la seguridad social para los más pobres, apoyo que se instauró durante el gobierno de Barack Obama.
Muchos de los asuntos antes comentados, tendrán que ser sopesados por los electores estadounidenses en el momento de emitir su voto a favor o en contra de los republicanos o demócratas, porque son los ciudadanos de la Unión Americana los que tienen en sus manos a través del sufragio, si permitirán que un ególatra Donald Trunp que hoy se siente el dueño del mundo mantenga su poder en la Casa Blanca.
De aquí a noviembre falta mucho, y México tendrá que soportar durante todo este tiempo las acciones desesperadas de Donald Trump que seguirá usando de piñata a nuestro país, para tratar mantener la balanza a su favor entre el electorado de Estados Unidos.




