Columna
Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
Tren de furia derechofascista contra la presidenta Sheinbaum

Agencia Parlamento y Debate.- El homicidio en contra de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, presidente municipal de Uruapan, Michoacán, es un hecho lamentable que ha generado indignación entre la población del mismo municipio, de Michoacán y de todo México. Por supuesto, que es inadmisible que se sigan dando estas acciones violentas no sólo contra políticos relevantes, sino contra la población en general.
Sin embargo, por este hecho, no podemos demeritar todo el esfuerzo realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete de seguridad, que por primera vez ha logrado una coordinación sin precedentes entre fuerzas civiles de seguridad y el Ejercito mexicano, sin descontar a la Armada de México.
Con la coordinación de inteligencia y acciones conjuntas entre las fuerzas armadas y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana contra la delincuencia organizada se ha logrado la detención de alrededor de 35 mil de presuntos delincuentes generadores de violencia.
Asimismo, durante octubre de 2025 se registraron 145 víctimas de homicidio doloso, de acuerdo con datos preliminares de la Mesa de Seguridad Nacional. Esta cifra es la más baja registrada en el transcurso de este año, superando a septiembre, que cerró con 150, y se posiciona como el mes con menos casos desde 2017.
Con los anteriores datos, no quiero restarle importancia al homicidio del presidente municipal de Uruapan, que como todos queremos, ojalá y pronto haya un esclarecimiento de este lamentable hecho, pero lo que tampoco se puede aceptar es que de manera dolosa se esté utilizando por la derecha y la comentocracia para atacar con todo a la presidenta Claudia Sheinbaum, misma que ha sido objetivo de una acometida encarnizada.
Basta realizar un breve vistazo en las redes sociales para registrar un movimiento inusitado y una movilización digital sin precedente, en contra del gobierno la presidenta Claudia Sheinbaum, con ataques que retoman nuevamente el discurso del supuesto narcogobierno y su presunta colusión con la delincuencia organizada.
En los miles de mensajes que circulan en las redes sociales se detecta una clara actitud de odio, cargada de comentarios que provocan rencor y que están llenos de ira. Seguramente muchos de ellos provocados por la circunstancia, pero de manera inusitada, es evidente que hay fuerzas oscuras de la derecha fascista que están haciendo un uso político de esta situación para lanzarse en contra del gobierno.
En las redes sociales circulan por miles, los mensajes de odio, furia, ira, contra la presidenta de la República, con una clara intención de desinformar, crear confusión entre la población y, lo más grave, con un ánimo de generar condiciones de desestabilización en el país.
Contra la estrategia promovida desde esa derecha que añora la intervención extranjera para supuestamente lograr la pacificación del país, la presidenta Claudia Sheinbaum ha actuado con sensibilidad, pero con firmeza en la lucha contra la delincuencia organizada que gestó su poder desde los tiempos del prianismo.
Desde mi punto de vista, es por las acciones tomadas en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que la delincuencia organizada siente amenazado todo el poder que acumuló durante décadas de impunidad y como dinosaurio herido, empieza a dar coletazos que culminan con el asesinato de personajes de alto perfil, como es el caso del presidente municipal de Uruapan, Manzo Rodríguez.
Lo lamentable es que la derecha de manera arribista esté utilizando este clima derivado del asesinato del edil michoacano para llevar agua a su molino y convoque desde las redes sociales a la realización de una marcha el próximo 15 de noviembre con el objetivo central de promover la revocación de mandato contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
Más allá de la movilización que logren el próximo 15 de noviembre, habría que ver si cumplen con los requisitos que impone la propia Constitución Mexicana en su artículo 35, fracción novena, para que se convoque a una consulta para culminar la revocación de mandato de la jefa del Ejecutivo, requiriéndose para ello la firma de un número no menor al tres por ciento de los individuos registrados en la lista nominal de electores, siempre y cuando la solicitud corresponda a por lo menos diecisiete entidades federativas y que representen, como mínimo, el tres por ciento de la lista nominal de electores de cada una de ellas.
Hay que recordar que la revocación de mandato, es un derecho que promovió el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien fue el primero en la historia en someterse a la revocación de mandato. Ahora la derecha pretende hacer de este mecanismo de participación ciudadana, una herramienta para tratar de tirar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Habrá que ver primero qué tanto eco puede tener el llamado que se hace desde las redes sociales para participar en la marcha que se convoca para el 15 de noviembre, así como qué tantos jóvenes se sienten identificados con aquellos que se hacen llamar la generación “Z” y, sobre todo, que tantos ciudadanos hacen caso al lenguaje ofensivo y de odio en contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
Es paradójico que aquellos que se pronuncian contra la violencia provocado por la delincuencia organizada, utilicen precisamente un lenguaje de odio para referirse a la gestión de la presidenta de la República y prácticamente estén llamando a una asonada para desestabilizar a un gobierno electo democráticamente, lo que es concurrente en los movimientos de ultraderecha.
Quienes apuestan por esta guerra política abierta en contra de la Cuarta Transformación, dejan de lado el actuar de una presidenta que está actuado con congruencia, valentía, sin descanso, sin tregua, en contra de la delincuencia organizada, pero sin renunciar a su sensibilidad social y a su sentimiento humanista y de amor al pueblo de México, precisamente con el compromiso de atender las causas y dar mayor oportunidad de educación a los jóvenes.
Por lo pronto queda en el aire, la convocatoria que hacen grupos de la derecha o ultraderecha para subirnos o no al carro del odio, al tren de la furia derechofascista o la intolerancia, o actuar con responsabilidad y con sensatez en momentos difíciles como los que está viviendo México.




