Columna
Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
¿Oídos sordos ante discursos tipo Milei de Salinas Pliego y relanzamiento del PAN?

Agencia Parlamento y Debate.- Platicando con un buen amigo, me decía que Morena no tenía ninguna necesidad de entrar en los dimes y diretes de la oposición, porque sólo se les daría tribuna para magnificar sus posturas sobre determinados hechos o circunstancias que cada vez aprovechan más, los que batean por la derecha para atacar al propio gobierno de Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, eso me llevó a pensar en que Morena no puede ni debe hacer oídos sordos a los ataques de la derecha, porque como me lo dijo alguna vez un político de izquierda: “si no le entras al debate, si dejas los espacios públicos de discusión sin asumir una postura o dar una respuesta; si dejas espacios libres sin utilizar, esos espacios los aprovecha la derecha para llenarlos”.
Por eso, hace bien la presidenta Claudia Sheinbaum de utilizar sus conferencias mañaneras para responder las preguntas que le plantean los periodistas sobre determinadas expresiones u opiniones de la oposición que mediante discursos incendiarios y muchas veces mentirosos o con verdades a medias, tratan de atacar a la Cuarta Transformación y sus acciones de gobierno.
La comentocracia se queja de que en la mañanera la presidenta Sheinbaum les responda a muchos de sus infundios y acusa que se “utiliza todo el aparato de gobierno”, es decir, las conferencias mañaneras, para atacar la libertad de expresión, de la que se creen dueños los comentaristas y conductores de radio y televisión. Eso sí, nada dicen de todo el aparato mediático de los medios concesionados de comunicación en contra de la 4T.
Lo que es una realidad, es que le quieren negar a la presidenta Claudia Sheinbaum su derecho de réplica, que en muchos medios simplemente no se lo permitirían, porque así fue en el pasado y así sigue siendo en el presente, de ahí la importancia que adquirieron las conferencias mañaneras desde los tiempos del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, donde sin filtros ni cortapisas se le responde a la comentocracia y a la oposición.
Sin embargo, no todo se le puede dejar a la presidenta Claudia Sheinbaum y sus mañaneras, sino que los militantes y representantes de Morena se deben subir a ring y hacer frente a todo lo que dice la oposición, que a cada paso que da la Cuarta Transformación, encabezada hoy por la primera presidenta de México, de inmediato le llueven críticas a diestra y siniestra.
Todo lo anterior viene a colación, porque me preguntaba en lo personal si valía la pena hablar del evento donde tuvo su “relanzamiento el PAN”, toda vez que algunos han considerado que no tuvo la mayor importancia porque sólo se trató de los gritos y sombrerazos de Acción Nacional que anunció que ya no irá en alianzas con otros partidos (me están oyendo inútil-PRI).
Pero llama la atención el discurso de su dirigente Jorge Romero que enarbola el discurso de la extrema derecha que recuerda pasajes históricos que protagonizó la derecha más recalcitrante del fascismo italiano por allá de los años 40 del siglo pasado, tal como se escuchó con la presentación del nuevo eslogan del PAN que habla de patria, familia y libertad.
Sin duda se trata de valores siempre presentes en la idiosincrasia de las y los mexicanos, pero que utilizados de mala manera pueden llevar a extremos autoritarios, tal como lo manifiesta la doctrina trumpista de reconocer, por ejemplo, como única figura la familia nuclear, compuesta por hombre, mujer e hijos, con los roles tradicionales impuestos por la religión católica.
Lo riesgoso de lo anterior, es que el PAN asuma como propia la doctrina trompista tan llena de odio, exclusión y clasismo. Obvio muchos me podrán decir, que ese perfil iría contra lo que hoy en día pensamos la mayoría de los mexicanos, pero no podemos dejar de lado que por Latinoamérica recorre una oleada de derecha que con esos preceptos moralistas podrían influir en el ánimo de millones de electores.
Tampoco podemos dejar de lado que las posibles divisiones de la 4T o, si se quiere, de la izquierda mexicana, podría llevar al debilitamiento de este movimiento tal y como pasó en Bolivia, donde no supieron dirimir sus diferencias y terminaron fracturando el movimiento de izquierda que gobernó esa nación por alrededor de 20 años.
Por eso es muy importante el llamado que hace la presidenta Claudia Sheinbaum de mantener la unidad sobre cualquier interés personal, y esto lo hace ante el estira y afloja que han iniciado diversos aspirante a competir en las elecciones a gubernaturas que se llevarán a cabo en 2027, particularmente estamos hablando de Guerrero, donde presumiblemente Morena no debería tener ningún problema para ganar; pero también está Zacatecas y San Luis Potosí, donde podrían darse los primeros signos de fracturas al interior de Morena.
Las posibles divisiones en Morena, así como la oleada de la derecha a través del PAN y el silencio de la militancia ante los constantes ataques en contra de la 4T, en general, y de la presidenta Claudia Sheinbaum, en particular, podrían convertirse en un caldo de cultivo que representarían un posible riesgo para los avances sociales y políticos logrados hasta ahora por el movimiento de la Cuarta Transformación.
En dicho coctel derechista, tampoco se puede dejar de lado el discurso grosero y mezquino de uno de los principales deudores del fisco, como es el caso del empresario Ricardo Salinas Pliego, quien acosado por deudas fiscales y presiones legales tanto en México como en Estados Unidos, y que le van a costar al magnate el pago de varios millones de dólares, pues definitivamente está viendo como una tablita de salvación su posible candidatura a la presidencia de la República en el 2030.
Esperemos que discursos tipo Milei en Argentina no vayan a tener eco entre la población mexicana, porque aquello que dijo Salinas Pliego de «sacar a los zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre», no es otra cosa que volver al discurso de extrema derecha que como sucedió en Argentina, pudiera mover votos a favor de la extrema derecha (con la consiguiente pérdida de derechos sociales) y aunque el caso argentino sería irrepetible, no se puede dejar de lado que representaría un avance para aquellos que siguen pensando que la acumulación de riqueza en unos cuantos, es el factor fundamental de una sociedad.
La 4T no puede confiarse en que el pueblo siempre estará con el movimiento, más cuando se siguen presentando denuncias y escándalos de presunta corrupción de importantes representantes del morenismo, y todavía sería peor, si se presentan divisiones en las elecciones del 2027 y 2030 que, aunque todavía se ven lejos, no hay que dejar de lado que conforme pasa el tiempo cada vez estarán más cerca.




