Columna
Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
Adán Augusto López no estas solo ¿aquí no pasó nada?

Agencia Parlamento y Debate.- Nunca me voy a cansar de decir que el peor enemigo de la izquierda, es la izquierda misma, porque mientras Morena mantiene una amplia simpatía entre la ciudadanía, muy por encima de cualquier de sus adversarios políticos como son los del PRIAN, resulta que son sus propios militantes los que le están metiendo zancadillas a la Cuarta Transformación y al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ahora es el coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto López Hernández, quien está metido en un escándalo después de las revelaciones del comandante de la 30ª zona militar, Miguel Ángel López Martínez, quien afirmó que desde el 14 de febrero existe una orden de aprehensión en contra Hernán Bermúdez Requena, quien fungió como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de Tabasco cuando Adán Augusto se desempeñó como Gobernador de la entidad.
Por lo pronto, lo que ha trascendido en los medios de comunicación es que Bermúdez Requena se encuentra prófugo y que es muy probable que se encuentre fuera del país, por lo que ya se expidió una ficha roja de la Interpol para detenerlo aquí o en cualquier parte del mundo.
Después de permanecer callado y prácticamente desaparecido por casi dos semanas, el senador López Hernández salió a defenderse y comentó que nunca tuvo sospechas de que su titular de la SSPC estuviera coludido con la delincuencia organizada, que, si hubiera tenido alguna sospecha, sin duda, lo hubiera separado del cargo.
Sin embargo, Bermúdez Requena acompañó al político tabasqueño hasta que pidió licencia en agosto del 2021, cuando emigró a la Ciudad de México para hacerse cargo de la Secretaría de Gobernación Federal, mientras que Bermúdez fue ratificado por Carlos Merino, quien asumió como gobernador interino, hasta el final del sexenio de López Hernández.
En su defensa, el senador López Hernández argumenta que él ya no estaba en Tabasco cuando se enteró de los posibles nexos de Bermúdez Requena con la delincuencia organizada, como presunto comandante del grupo delincuencial denominado La Barredora, para ese entonces, dijo el tabasqueño, ya estaba al frente de Gobernación, puesto que aceptó a petición expresa del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
El coordinador de los morenistas en el Senado, en entrevista concedida a Radio Fórmula, reconoció que fue a través de “unas supuestas filtraciones” de “Guacamaya Leaks”, cuando supo por primera vez de “La Barredora” y que presuntamente estaba vinculada con Bermúdez Requena como jefe de esa organización.
Fue en el 2022 cuando se desató el escándalo de los miles de documentos que supuestamente fueron hackeados a la inteligencia militar de la Defensa Nacional y distribuida en diversos medios de comunicación. En ese entonces, Adán Augusto López y el propio presidente López Obrador descalificaron la “supuesta filtración” y declararon que se trataba de ataques provenientes de la prensa de la derecha.
Habría que preguntarle al entonces secretario de Gobernación si esas filtraciones a la prensa, no le despertaron ni la más insignificante sospecha, como para ver operado para separar del cargo a Bermúdez, quien, de acuerdo a los documentos militares, que nunca fueron desmentidos por la Defensa Nacional, tenía una trayectoria de más de 20 años implicado en asuntos relacionados con la delincuencia organizada.
Adán Augusto podrá alegar que ya no era gobernador de Tabasco, estado soberano y autónomo, pero no es una excusa válida porque el hecho es que él era el secretario de Gobernación, encargado de la política interior, y por lo tanto de la seguridad y la paz del país, que involucra a cada uno de los estados que componen esta República Mexicana, lo obligaban a actuar, pero no hizo nada y ahora hay órdenes de aprehensión en contra de quien él nombró como su secretario de Seguridad.
Bermúdez tenía una trayectoria de más de dos décadas, según los documentos hackeados, con una doble vida, porque trabajó desde el gobierno de Roberto Madrazo (1994-2000) y los gobernadores subsecuentes hasta llegar al de Adán Augusto, siempre en puestos relacionados con la seguridad pública; mientras que, por otra parte, presumiblemente y de acuerdo a la orden de aprehensión en su contra, era la cabeza de un grupo delincuencial que tenía nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Los informes describen que Hernán Bermúdez y su hermano Humberto iniciaron sus actividades delictivas en Villahermosa desde hace más de dos décadas, particularmente en actividades relacionadas con la distribución de cocaína en bares y discotecas.
Con el tiempo, el ex funcionario asumió el control de las redes de robo de combustible (huachicol) en la zona de Dos Bocas. Pese a que dichos reportes circulaban desde entonces entre instancias gubernamentales y de seguridad, no se emprendió ninguna acción.
El actual gobernador de Tabasco Javier May aseguró en una conferencia de prensa que el exfuncionario habría pertenecido a la organización criminal conocida como “La Barredora”, la cual se dedicaba a la extorsión, narcotráfico, tráfico de migrantes, entre otros, dentro de la entidad. En dicho grupo delictivo, Bermúdez Requena se habría desempeñado como líder bajo el seudónimo de «El Comandante H».
Por todo lo anterior, parece inaceptable que ahora el senador López Hernández, diga que él sigue trabajando, dedicado a sus labores como coordinador de Morena en el Senado. Habría que preguntarse si eso es lo más deseable para Morena: aquí no pasó nada, démosle vuelta a la página, al cabo que el legislador ya adelantó que está firme en su puesto en los seis años que fungirá como senador.
Estoy de acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, en que no podemos caer en el linchamiento mediático y hay que esperar los resultados de las investigaciones que realice la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de Bermúdez Requena, para de ahí deslindar responsabilidades y confirmar o no a posibles implicados, pero lo que tampoco es aceptable, creo yo, es que desde ahora se quiera deslindar de cualquier responsabilidad al senador Adán Augusto Hernández, porque entonces dónde queda aquello de que Felipe Calderón, como presidente de la República, seguramente sabía lo que hacía su encargado de la seguridad del país, Genaro García Luna.
Dicen que el pez muere por su propia boca y basta recordar que en alguna de sus declaraciones Hernández López, palabras más, palabras menos, aseguró que el principal culpable de lo que pasó en México durante el calderonato, no fue García Luna, sino el propio Felipe Calderón, “García Luna fue el brazo ejecutor, pero ni modo de que quien ocupaba la máxima responsabilidad del Estado, no supiera. Claro que sabía y claro que fue el que dio la instrucción de iniciar esa absurda guerra”.
Por ello, es necesario que Morena haga una reflexión seria y preguntarse ¿qué tanto es imperioso defender a Adán Augusto López, con aquello de que no estás solo? ¿En verdad creen que el ex gobernador de Tabasco no sabía nada? ¿Qué el ex secretario de Gobernación, con toda la información a la que tenía acceso, tampoco se enteró de lo que sucedía en su estado?
Una salida digna del senador López Hernández sería la de pedir licencia en tanto se desarrollan las investigaciones correspondientes y si en un determinado tiempo, digamos seis meses por poner un límite, no hay nada que lo vincule a Bermúdez, entonces regresar a su escaño en el Senado con toda dignidad, porque permanecer en este momento en su cargo, como si no hubiera pasado nada, no sabemos qué tanto daño le pueda causar al movimiento de Morena, a la propia presidenta Claudia Sheinbaum, más cuando se enfrenta a la oleada de ataques provenientes de la Unión Americana, con el beneplácito que esto conlleva para la derecha que a gritos pide la intervención externa para tomar el poder por asalto.




