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Zedillo, a mal árbol se arrima la comentocracia

Columna

Café con Adorno 

Por Raúl Adorno Jiménez


Zedillo, a mal árbol se arrima la comentocracia


Cafe con Adorno, por Raúl Adorno Jiménez
Cafe con Adorno, por Raúl Adorno Jiménez

 

Agencia Parlamento y Debate.- Parece que el ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León está empeñado en romper la regla no escrita de que un mandatario, al terminar su gestión, simplemente se retiraba a la vida privada, y procuraba mantenerse lo más callado posible para intentar ocultar toda la riqueza acumulada producto de canonjías y corrupción realizadas en contubernio con grupos de poder económico a quienes beneficiara durante su sexenio.

 

Tristemente para nuestra historia, a partir del sexenio del presidente Miguel Alemán, la mayoría de los ex mandatarios hicieron del presupuesto gubernamental un uso patrimonial para el beneficio de unos cuantos y del suyo propio, por supuesto, sin importar realmente su compromiso con el pueblo de México, mismo que “haiga sido como haiga sido” por medio de su voto lo había llevado al poder.

 

Tal como lo dice la presidenta Claudia Sheinbaum, ante la falta de credibilidad de la oposición y la comentocracia, ahora tuvieron que traer al ex presidente Zedillo para tratar darle un soporte a su discurso en contra de la Cuarta Transformación, a la que acusan de intentar imponer el autoritarismo o como lo dice el propio ex mandatario “asesinar a la democracia”.

 

No está por demás reiterar que la oposición y la comentocracia que intentó por medio de escándalos mentirosos, ataques indiscriminados con bots en las redes sociales, siempre basados en las falsas noticias, y que fueron terriblemente derrotados en las elecciones del 2024 y que hasta la fecha por más que gritan y vociferan no logran quitarle un punto porcentual en las encuestas a la presidenta Claudia Sheinbaum, tuvieron que buscar la sombra de una figura de un ex presidente que goza de nula simpatía entre la sociedad mexicana.

 

Esa comentocracia encabezada por el grupo de la Revista Nexos que durante años se benefició con jugosos contratos de publicidad, trabajos gubernamentales, por abajo y por arriba del agua, becas a sus familiares y muchas otras regalías que obtuvieron a partir de la administración de Carlos Salinas de Gortari, a mal árbol se arrimaron, porque Zedillo fue uno de los mandatarios que salió de la administración pública con los índices más bajos de aceptación popular.

 

Ahora Zedillo nos habla de que nuestra democracia “está siendo asesinada”, pero se le olvidan las masacres de Acteal, de “El Charco”, de “El Bosque”, de Aguas Blancas, que le guste o no, como jefe de Estado, él fue corresponsable de esos asesinatos cometidos por cuerpos policiacos en contra activistas y campesinos.

 

En un artículo en la Revista Nexos Zedillo se llena la boca sosteniendo que, para considerarse democrática, una nación debe tener Estado de derecho, elecciones libres y competitivas, cuando él llegó a la Presidencia de la República cobijado con todo el poder del Estado, beneficiándose del asesinato, en 1994, del que fuera el candidato del PRI Luis Donaldo Colosio.

 

Agrega que otra condición para la democracia es la división y equilibrio de poderes, cuando él gobernó sus primeros tres años con la mayoría apabullante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con la que impuso el IVA del 15 por ciento, cómo no acordarse de la roqueseñal con la que los priistas festejaron “ese logro”.

 

Cuando perdió esa mayoría absoluta en las elecciones intermedias, producto de su mal gobierno, entonces vino a consolidar la unión del PRIAN, que de alguna manera ya venía funcionando desde la administración de Carlos Salinas de Gortari, pero hay que insistir, se consolidó con Zedillo y se prolongó durante las gestiones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

 

Todavía más ridículo se lee a Zedillo al hablar de un Poder Judicial independiente y profesional; cuando él, de un plumazo y apenas iniciando su sexenio presentó una iniciativa de reforma al Poder Judicial, donde propuso reducir de 26 a 11 ministros la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), jubilando a quienes estaban en funciones en ese momento, y dándose paso a una selección de nuevos ministros, propuestos por el propio presidente y ratificados por la mayoría en el Congreso compuesta por PRI y PAN.

 

A partir de ese momento, los ministros y ministras que llegaban a la SCJN se debían al nombramiento que les había otorgado el primer mandatario en turno o a los enjuagues y negociaciones que se hacían entre los grupos parlamentarios priistas y panistas. Los ministros muy poco se debían a los intereses del pueblo o de la nación, y sí mucho a los poderes fácticos que tenían a sus peones en la presidencia de la República, o entre los propios legisladores.

 

Ernesto Zedillo habla que con la Reforma Judicial promovida por la 4T se atenta contra el profesionalismo y responsabilidades de jueces, magistrados y ministros, porque seguramente para él, fue muy profesional que el ex ministro Luis María Aguilar, tuviera guardado en su cajón los expedientes que tenían que ver con adeudos que rayaban en los 63 mil millones de pesos del empresario Ricardo Salinas Pliego, quien hasta la fecha se niega a pagar sus impuestos.

 

Es de recordarse que el presidente López Obrador denunció públicamente que el ex ministro Luis María Aguilar Morales hizo suya la petición para que la SCJN atrajera el caso de los amparos obtenidos por Salinas Pliego por los voluminosos y crecientes adeudos fiscales de uno de sus consorcios, Elektra, y solícitamente el togado le brindó todo su apoyo, a grado tal que mantuvo los expedientes respectivos en los cajones de su escritorio durante 10 meses y sólo los sacó a orear tras la citada denuncia, pero con el mismo resultado: proteger al empresario que lo mismo presume su yate particular que la fastuosidad con la que vive.

 

Lo peor del caso es que la mismísima presidenta de la SCJN, Norma Piña, ha prolongado esta protección, pese a que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha ganado todos los juicios, pero mediante trucos legaloides Salinas Pliego ha retrasado y retrasado, en connivencia con jueces, magistrados y ministros, el pago de sus adeudos fiscales.

 

Es de apuntarse que son precisamente con estos ministros con los que Zedillo seguramente se siente congraciado y a quienes enarbola como los presuntos defensores de la democracia, las garantías individuales y los derechos de todos los mexicanos.

 

Pero para ellos, los encabezados ahora por Zedillo, “eso no es democracia”, subrayó la presidenta Claudia Sheinbaum, “porque para ellos la democracia es la de unos cuantos; el pueblo no, el pueblo no es sabio, el pueblo no conoce, el pueblo no puede decidir quién va a ser su ministro, porque imagínense que un pobre vote. No, no, no, eso no es democracia”.

 

Entonces, agregó la presidenta Sheinbaum en su conferencia, “están buscando un vocero. Imagínense: Zedillo como vocero. Es más, ¿dónde vive Zedillo? Hace muchos años que no vive en México; digo por ser expresidente, porque, bueno, como decimos, hay muchos mexicanos que no viven en México, pero él tomó la decisión de ya no vivir en nuestro país, como muchos otros expresidentes”, porque, agregaría yo, simplemente los mexicanos no lo quieren.

 

Como lo comenté, la oposición y la comentocracia a mal árbol se arriman, porque Zedillo carga en su haber el Fobaproa que hasta el 2021 nos costó a los mexicanos más de un billón 300 mil millones de pesos. La deuda del Fobaproa deriva de los errores de diciembre de 1994, cuando se dio el cambio de gobierno de Carlos Salinas a Ernesto Zedillo y que llevó a la nación a una crisis en la que se ejecutó el peor saqueo de las arcas federales en favor de particulares.

 

El expresidente Zedillo devaluó la moneda en más del 180 por ciento, incrementó la pobreza incorporando a más de 14 millones de pobres y destituyó a todos los ministros de la suprema corte para que los nuevos fueran nombrados por propuestas de él. Terminó su sexenio con desaprobación de la inmensa mayoría del pueblo de México. Pues con esos datos, mejor no me ayudes compadre.

 

 

 

 

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Ernesto Zedillo sigue rompiendo la regla de no hablar como ex presidente para ocultar la riqueza acumulada producto de canonjías y corrupción durante su gobierno
Ernesto Zedillo sigue rompiendo la regla de no hablar como ex presidente para ocultar la riqueza acumulada producto de canonjías y corrupción durante su gobierno

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