Columna
Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
Política agresiva de deportaciones, impactaría a EU

Agencia Parlamento y Debate.- Iniciamos el año nuevo con un panorama complicado ante el arribo, el próximo 20 de enero, de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, ese día sabremos a ciencia cierta qué tanto cumplirá con sus amenazas el magnate neoyorquino que vaticina los peores augurios para la economía y el desarrollo de nuestro país.
Sin embargo, ni todo es negro ni todo es blanco, porque cualquier acción que tome Trump en contra de México, debe tomar en cuenta que repercutirá a nivel regional, pues si le va mal a uno, definitivamente repercutirá en el otro, pegándole principalmente a la competitividad que los tres países del T-MEC han ganado respecto a otras regiones del mundo, particularmente si hablamos de China, hoy en día la potencia más importante del mundo.
Habrá quienes me reclamen que ese estatus todavía lo tiene Estados Unidos, a quien nadie puede regatearle que seguirá siendo el mercado de consumo preponderante a nivel mundial, lo que no necesariamente se refleja en su economía, pues no hay que dejar de lado que no sólo Estados Unidos tiene la deuda y el déficit más grande del mundo, sino que su economía de consumo se basa principalmente en su cartera crediticia, que de no ser bien operada podría llevar a la Unión Americana a la peor crisis económica de su historia.
De concretar Donald Trump su amenaza de imponer aranceles del 25 por ciento a todas las importaciones mexicanas, pondría en predicamento a las trasnacionales automotrices asentadas en México desde hace 40 años. Hay que recordar que de acuerdo a datos dados a conocer por la presidenta Claudia Sheinbaum, por cada 10 migrantes que trabajan en Estados Unidos, se crea uno o dos empleos para los propios estadounidenses.
Todavía más, el tratado comercial del T-MEC beneficia a las tres naciones involucradas, gracias a que genera empleos, ganancias y bienestar para los pueblos. De hecho, las empresas estadounidenses que invierten en México son más productivas, pues por cada 131 empleos creados en sus filiales mexicanas, generan 333 empleos en EUA.
De igual forma, la inversión de mexicanos en Estados Unidos crea 123 mil empleos en la Unión Americana. Sin desconocer que la remesas se han convertido en un pilar de la economía mexicana, debe subrayarse que el 80 por ciento de los salarios que los trabajadores mexicanos ganan en nuestro vecino del norte se consumen en esa misma nación.
Datos dados a conocer en una conferencia del pueblo, derivados de un estudio de la analista Viridiana Ríos, señalan que si los trabajadores mexicanos dejaran de consumir en Estados Unidos la economía de esa nación se contraería en 1 punto del PIB. De igual forma, si se eliminara el consumo de los trabajadores mexicanos por una deportación masiva, sería equivalente a destruir el valor generado por la totalidad de la agricultura, pesca y silvicultura de Estados Unidos.
Además, si la migración legal se redujera en 50 por ciento durante los próximos 10 años, la deuda del Seguro Social en Estados Unidos incrementará en 13 por ciento, lo que representa pérdidas de hasta 1.5 billones de dólares en 75 años.
Mientras que, si la migración incrementará, las reservas del Seguro Social aumentarían en 284 mil millones de dólares a lo largo de 10 años. En cambio, si aumentara en 200 mil migrantes al año, la solvencia del Seguro Social en Estados Unidos se extendería por dos años aumentando sus reservas en 284 mil millones a lo largo de 10 años.
Incluso los migrantes indocumentados aportan a la economía de Estados Unidos, ya que contribuyen en 13 mil millones de dólares al año en Seguro Social al no reclamar sus beneficios. Con todo lo anterior podemos decir que el 92 por ciento del dinero que ganan los mexicanos que trabajan allá, termina beneficiando a los estadounidenses.
De cumplirse la amenaza trumpista de deportar entre 1.3 y 8.3 millones de migrantes, el PIB real de Estados Unidos caería entre un 2.8 y un 9.7 por ciento para 2028; las reducciones de empleo entre 2.7 y 9 por ciento en el mismo año. Mientras que la inflación (lo que más les duele a los estadounidenses) aumentaría entre 4.1 y 7.4 puntos porcentuales por encima del nivel base para 2026.
Con estos datos duros dados a conocer por la presidenta Claudia Sheinbaum, por donde se le quiera ver, tendría un impacto significativo para la economía de la Unión Americana y demeritaría cualquier esfuerzo de Trump por mejorar el crecimiento económico de su país.
Por supuesto, que a los mexicanos nos podría ir como en feria, pero no podemos dejar de lado que las repercusiones tendrían un impacto regional que a final de cuentas les pegaría a los tres países firmantes del T-MEC, y donde Estados Unidos no saldría bien librado.
La amenaza de las deportaciones masivas no es nueva y hay que recordar que también otros mandatarios de Estados Unidos como Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama o Joe Biden tienen altas cifras de expulsiones de extranjeros que ingresan a ese país de manera ilegal, alcanzándose la cifra más alta de 5 millones 281 mil 115 deportaciones durante los 8 años que estuvo en la Casa Blanca Barack Obama.
Finalmente, los millones de empleos que dejaron los migrantes deportados, fueron ocupados por otros migrantes indocumentados, pues mientras el mercado laboral de Estados Unidos requiera mano de obra, miles de migrantes estarán dispuestos a arriesgarse para lograr el sueño americano, que finalmente se convierte en la gran pesadilla de la región.
Sin lugar a dudas, la amenaza de la deportación masiva tampoco debe menospreciarse, por eso es bueno que la presidenta Claudia Sheinbaum esté tomando las previsiones necesarias para enfrentar esta situación de la mejor manera posible y atender a los connacionales que posiblemente sean expulsados, por la mala, de Estados Unidos, aunque su estadía en esa nación, les deja muchas cosas buenas a los propios norteamericanos.




