Columna
Café con Adorno
Por Raúl Adorno Jiménez
Revisión de T-MEC se adelantaría con llegada de Trump a la Casa Blanca

Agencia Parlamento y Debate.- En las relaciones comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá parece que el futuro nos alcanzó y si bien la revisión del llamado TMEC está planteado para el 2026, sin duda que, con el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca en el próximo mes de enero, es muy probable que la revisión se adelantará, particularmente por los compromisos del estadounidense durante su campaña que lo llevó a ganar por segunda vez la presidencia de la Unión Americana.
Aunque durante la firma del TMEC donde participaron el propio Donald Trump, y el actual, primer ministro de Canadá Justin Trudeau, junto con el entonces presidente Enrique Peña Nieto en 2018, se acordó que se realizaría tal revisión en el 2026, todo hace apuntar que el empresario neoyorquino regresará a su segundo mandato con la espada desenvainada, siempre bajo la presunción de que las medidas a tomar son a favor de su pueblo, y en este nuevo estira y afloja, el canadiense Trudeau también quiere sacar raja política.
Por supuesto, ambos mandatarios están en su derecho de ver por sus respectivos pueblos, sólo que dejan de lado que a partir del Tratado de Libre Comercio firmado en 1994, que tuvo sus modificaciones en el 2018, el complemento y la dependencia entre las economías de los tres países se hizo demasiado estrecha como para quererla eliminar con un plumazo.
Ninguno de los tres países puede negar que les ha ido bien, no sólo porque sus relaciones comerciales son cada vez más estrechas y complementarias, sino que ha convertido a la región en la más prospera del mundo. Por ello, la gran prioridad para las tres naciones debería ser la de mantener los grandes beneficios en términos de aranceles, mantener los niveles de comercio, principalmente en el caso mexicano, con Estados Unidos, pues México es el primer socio comercial de la Unión Americana.
Desde 1994 los acuerdos comerciales tuvieron como fin complementar las economías de los tres países, comercializar y competir con aquello que se era más competitivo para finalmente beneficiar a los consumidores que pagarían los productos más baratos o a precios más bajos. Incluso las dos potencias del norte abrían un camino a México para que al integrarlo a una economía de América del Norte, nuestro país impulsaría su propio desarrollo, siempre con el principio de que si a uno le iba bien, finalmente se beneficiaba a los tres países.
Ahora que los tambores de guerra empiezan a sonar con la llegada de Donal Trump a la Casa Blanca, México tendrá que utilizar su mejor estrategia política no sólo para defender sus intereses, si no para convencer que el TMEC ha sido beneficioso para las tres naciones.
De los acuerdos que logren con Trump dependerá que se consoliden las inversiones por más de 20 mil millones de dólares para 2025, que se comprometieron en la reunión que tuvo la presidenta Claudia Sheinbaum con empresarios estadounidenses.
Además con la relocalización, muchas empresas de Estados Unidos quieren traer buena parte de sus industrias actualmente instaladas en Asia, a nuestro país. Estamos hablando de una situación histórica que México tendrá que defender ante la nueva administración de Trump.
En una de sus conferencias mañaneras, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó que en Norteamérica este Tratado hace que se complementen las tres economías, para generar un crecimiento conjunto, haya desarrollo y esto traiga bienestar para sus pueblos, que finalmente es el objetivo fundamental y principal para los gobiernos.
La mandataria abundó que se demostrará, con datos muy claros y fuentes precisas, al gobierno de Estados Unidos y para algunos gobiernos locales de Canadá, “todo lo que aportan las y los mexicanos en Estados Unidos. Lo que aportan al consumo, lo que aportan al trabajo, lo que aportan en impuestos, cómo realizan trabajos de primer orden y cómo contribuyen a la economía de Estados Unidos”.
También, demostrarán cómo el país vecino se beneficia con las exportaciones mexicanas y que el tratado comercial fortalece a la región.
Al respecto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha comentado que México se ubicó recientemente como el principal socio comercial de Estados Unidos y que millones de empleos en ese país dependen de sus exportaciones a nuestra nación.
Ebrard subrayó que las cifras de crecimiento tanto de las exportaciones de México a Estados Unidos, como de esa nación al nuestro, al amparo del TMEC, al que calificó como el mejor negocio que han realizado juntos los países de América del Norte. En el último año las exportaciones mexicanas a EU se incrementaron en un 6.5 por ciento, mientras que las de ese país al nuestro crecieron en alrededor del 4.5 por ciento, indicó.
Por ello es imperioso, dijo el funcionario, trabajar en conjunto con los vecinos de la región para poder competir frente a otras regiones como Asia, en tanto que consideró que la imposición de aranceles a las exportaciones desde México a Estados Unidos, lo único que arrojaría es la afectación a los consumidores estadounidenses.
El secretario de Economía insistió en que ponerles un arancel a esas importaciones lo único que va a hacer es poner a esas empresas en peligro, para empezar la industria automotriz, hay argumentos razonables, sensatos, de peso para evitar eso.
Tan sólo hay que decir que 10 de las 51 entidades que conforman Estados Unidos, mantienen una relación comercial muy relevante con México porque representa 74.2 del comercio total de esa nación con México, de acuerdo con cifras de Latinometrics.
Texas es la entidad más conectada con México, pues el intercambio de bienes y servicios suma un total de 272 mil millones de dólares anuales, 34 por ciento del valor total reportado entre ambas naciones.
En segundo lugar, la entidad con mayor intercambio con México es California, con un valor anual de 95 mil millones de dólares, le sigue Michigan con 84 mil millones e Illinois con 31 mil millones.




